El Gimnàstic de Tarragona sigue en caída libre tras su derrota ante el Real Murcia (0-2) y ve como las opciones de salvación se van escapando semana tras semana.

El Murcia, por su parte, se llevó una victoria con poco, muy poco, fútbol pero muy eficaz. Le valió el tanto de Cristian Ruso en el minuto 8 para cerrar un partido en el que prácticamente no dispuso del balón. El mismo jugador firmó la sentencia en el 93.

Empezó revolucionado el partido por ambos conjuntos. Peragón falló de nuevo un gol que parecía fácil solo ante el guardameta local. Su cabezazo se marchó rozando el palo izquierdo de Alberto. La ocasión fue devuelta segundos después, cuando Cristián Ruso no acertó en superar a Rubén Pérez.

Los primeros compases del partido no dejaron respirar a los aficionados y Cristian Ruso remató de cabeza un testarazo de Óscar Sánchez que fue repelido por el larguero. Se adelantaba el Murcia en el Nou Estadi en un partido de ida y vuelta.

Consiguió el Murcia su propósito; marcar y dormir el partido a la espera de un contraataque o una jugada de estrategia para ampliar el marcador. El Gimnàstic se apoderó del balón pero ni Viguera ni Peragón, una vez más, supieron encontrar la fórmula para batir la portería rival. Acabó el primer acto con una ráfaga de ocasiones clarísimas para los locales, sin suerte.

Mensaje de D”Alessandro a sus delanteros en la segunda mitad. Cambio de cromos en ataque con la salida de Powel y Luna para dotar de más verticalidad a la zona ofensiva grana. La voluntad del técnico argentino desordenó a sus jugadores, que se lanzaron a buscar el empate descuidando sus espaldas.

A pesar de eso, el equipo local dispuso de ocasiones más que claras para empatar el partido. D”Alessandro agitaba gestualmente a una grada cada vez más despoblada de espectadores y sus jugadores tiraron de orgullo más que de juego para voltear el resultado.

La calidad de Álvaro Rey, desaparecido gran parte de la temporada por lesión, no era suficiente para empatar un partido en el que Powel tuvo reiteradas veces el gol en sus botas.

Se erigió como gran salvador Alberto en la portería visitante sacando manos imposibles. Innumerables ocasiones de gol para los de D”Alessandro que no supieron materializar en gol. Ruso, aprovechando la desbandada de la defensa del Gimnàstic, firmó el segundo para los visitantes para finiquitar el partido.

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El Córdoba se reencontró con el triunfo en la Liga tras dos jornadas sin ganar al vencer por 1-0 al Girona con un gol de Borja García tras un rechace de Santamaría, que le había parado su lanzamiento de penalti.

En un ambiente gélido, el Córdoba se encontró a un Girona bien posicionado sobre El Arcángel y que con el paso de los minutos fue haciéndose con el dominio del partido.

El primer aviso de los visitantes llegó al cuarto de hora, cuando el meta cordobesista Alberto García se lució tras un lanzamiento de falta de Jandro. Su rechace lo remató a la red Dorca, pero el colegiado Martínez Munuera señaló fuera de juego.

Cinco minutos después fue el cordobés del Girona Juanlu Hens el que pudo abrir el marcador, pero, cuando lo tenía todo a favor en el área pequeña, su remate lo sacó bajo los palos el zaguero local Fuentes desde el suelo.

Cuando peor pintaba el partido para los blanquiverdes, en una acción aislada ayudada por un desajuste defensivo del Girona, el balón llegó a los pies de Carlos Caballero en el punto de penalti y, cuando se disponía a disparar, Moha lo zancadilleó.

El árbitro señaló la pena máxima, que en primera instancia falló Borja García, o mejor dicho paró Santamaría, pero tuvo la mala suerte de que su despeje volvió a los pies del madrileño, que marcó el 1-0 antes de llegarse a la media hora.

Con esa exigua ventaja se llegó al descanso. Tras la reanudación, el Córdoba salió decidido a sentenciar el partido, pero de nuevo las mejores ocasiones fueron para el Girona.

A los diez minutos, Dani Nieto tuvo el empate en un mano a mano ante Alberto García, pero el meta catalán del Córdoba volvió a salvar los muebles para su equipo.

En la acción siguiente fue el cordobesista Quero el que pudo marcar el 2-0, pero Santamaría emuló al meta local. Sin tregua, Benja volvió a tener una ocasión para el equipo de Raúl Agné, que le había dado entrada instantes antes, pero el exjugador del Barcelona B cruzó en exceso su disparo cuando encaraba solo a Alberto.

El Girona siguió intentándolo, pero fue el Córdoba el que pudo ampliar la ventaja, primero con un cabezazo de Alberto Aguilar que se estrelló en un poste de Santamaría, a doce minutos del final, y posteriormente con una buena intervención del meta del cuadro gerundense tras un disparo desde la frontal de Fede Vico.

Sin embargo, en el primer minuto del tiempo añadido, Óscar Díaz de nuevo pudo hacer el empate para los visitantes, pero el marcador ya no se movió para devolver al Córdoba a la zona noble y situar al Girona, que sigue antepenúltimo, lejos de la salvación.

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“Siempre es duro que te empaten un partido que dominabas, que te lleguen y te metan un gol faltando cuatro minutos. Pero el Espanyol es un equipo duro, venir aquí siempre es complicado. Se complica más la Liga, pero queda mucho. ¿El penalti? Supongo que había mucha gente en el área y el árbitro no lo ha podido ver. A veces, los árbitros se equivocan y nosotros también”.

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El Hércules arrancó el encuentro con la voluntad de tener el balón en su poder y buscar la portería defendida por Barbosa. Lo intentó, sobre todo, por banda izquierda por medio de Carlos Calvo y Paco Peña, que pidió penalti a los dos minutos de juego tras caer ante la entrada de David González.

Pero el dominio del conjunto alicantino se fue diluyendo como la espuma conforme pasaron los minutos. Los locales tenían el balón más tiempo, pero sin encontrar la fórmula para llegar con peligro al área rival, entre otras cosas por la ausencia de una referencia ofensiva ante la baja por lesión de David Aganzo y la decisión de Juan Carlos Mandiá de dejar en el banquillo a Urko Vera.

Las Palmas llegó poco en el primer tiempo, pero lo hizo con más peligro y casi siempre con Quiroga como protagonista final en el remate. En el minuto 24, tras un centro de Vitolo, el ariete canario se encontró con Falcón, quien también evitó el tanto del ariete en el minuto 40. Ambas acciones se dieron en buena posición de remate, dentro del área alicantina.

Quiroga desaprovechó sus dos primeras oportunidades, pero cuando aún no había pasado ni un minuto de la reanudación cuando el delantero canario cabeceó un centro de Ruimán Hernández y lo convirtió en el primer gol del encuentro.

La alegría no le duró mucho a los visitantes, que vieron como cinco minutos más tarde empataba el Hércules en un disparo de falta de Carlos Calvo que se coló en su portería cuando parecía que el meta Barbosa no iba a tener problemas para atajar el esférico.

A partir de ahí el partido se volvió loco y dentro de esa locura el equipo que se encontraba más cómodo era Las Palmas, con Vitolo y Jonathan Viera creando peligro constante cada vez que tenían el balón en sus pies.

No obstante, fue de nuevo Carlos Calvo el que estuvo a punto de conseguir el segundo tanto para el Hércules, en un ”centro-chut” que acabó golpeando en el palo y en cuyo rechace no estuvo acertado Urko Vera para marcar el gol.

Y cuando el partido tocaba a su fin, una mano de Ruimán Hernández a la hora de despejar un balón supuso el penalti que dio la victoria al Hércules, tras aprovechar Míchel el lanzamiento.

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El Fútbol Club Cartagena se reencontró con la victoria en el debut de Carlos Ríos como su entrenador al ganar por 2-0 al Huesca, un rival directo en la lucha por la permanencia, en un partido dominado en todo momento por el conjunto blanquinegro, que abandona el puesto de colista en Segunda División.

Los goles conseguidos por Dimas Delgado y Salva Chamorro, mediado el primer tiempo, acabaron dándole los puntos al conjunto blanquinegro, que mostró más disposición ofensiva que en partidos anteriores. Además, los de Ríos combinaron bien en ataque y como consecuencia de jugadas trenzadas llegaron sus dos goles ante un rival que se vio desbordado y que apenas tuvo respuesta ofensiva.

De hecho, la victoria local no corrió peligro en ningún momento y Collantes, Salva Chamorro y Marc Fernández tuvieron ocasiones para ampliar la renta en el partido más plácido para el Cartagena en lo que va de temporada. Ríos, quien mantuvo el bloque que venía utilizando Javi López, el técnico al que ha venido a sustituir, le dio otro aire al cuadro cartagenerista, cuyos jugadores abandonaron el terreno de juego aplaudidos por su público.

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El chileno Matías Campos Toro reforzará al Granada C.F. en el mercado invernal. El club andaluz se ha hecho con el 50% de los derechos del jugador, que procede del Audax Italiano de Chile. Según informa la web del club chileno, la operación se ha llevado a cabo en Italia a donde se ha desplazado Lorenzo Antillo, gerente del Audax Italiano, para negociar el fichaje con el propietario de Udinese, Gino Pozzo.

Campos Toro es un volante zurdo de 22 años, internacional con su selección y destaca por ser un futbolista de largo recorrido y proyección ofensiva.

El Granada aún no ha hecho público su fichaje, pero el jugador llegará a España hoy lunes y se espera que pase el reconocimiento médico antes de firmar su nuevo contrato.

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El Athletic sigue teniendo su campo maldito de Primera División. Ya van ocho años y no sabe lo que es ganar en el Coliseum Alfonso Pérez. Tampoco con Bielsa, que jugó una partida de cartas con Luis García. Contra laterales que suben mucho, extremos puros y amplitud, contra tres en el medio, juego más directo y dos puntas. Todo ello dio como resultado cuarenta y cinco minutos discretos y sin apenas ocasiones de gol. Al menos esta vez los leones salvaron un punto porque el Getafe no acertó con la portería en la reanudación, no aprovechó las muchas opciones que tuvo a balón parado y acabó en reserva física.

Del duelo táctico del primer tiempo, que sólo dejó un par de tiros de Casquero e Iraola, se pasó a un arranque de raza del Geta que se fue a por el partido en la salida del segundo. Presionó arriba, robó con facilidad a un Athletic impreciso y a veces roto en ese tramo, y con la dirección de Barrada en los últimos metros tuvo el triunfo en veinticinco minutos de muy buen nivel futbolístico. Faltó el acierto rematador. Primero Miku la tiró arriba en una volea complicada, luego falló Rafa en una zona del campo que no le es familiar mandando arriba lo que parecía más fácil meter en la portería y después Güiza perdonó dos veces con un recorte incomprensible la primera y una chilena imposible en la siguiente jugada.

Los locales habían dejado pasar su momento y Bielsa movió ficha dando entrada a Llorente, cuya presencia cambió el estado de ánimo de los dos equipos. No apareció mucho, ni siquiera tiró a puerta, pero obligó a la zaga azulona a replegar más y fijar su marca.

Desgaste. Se entraba en el tramo final con todo por decidir y las fuerzas justas cuando Susaeta se sacó un trallazo impresionante al larguero que acabó de cambiar la dinámica general del choque. El Athletic volvió a combinar bien y llegar al campo contrario con la fluidez que no tuvo hasta entonces y el choque se rompió del todo, ida y vuelta trepidante y sustos repartidos con el más claro en un cabezazo de Miku a la salida de un córner que también se topó con el larguero de la otra portería. Moyá e Iraizoz contribuyeron lo suyo a que no hubiera goles con un par de grandes intervenciones y su seguridad general en el juego aéreo. Los técnicos agotaron cambios y el duelo se fue con tablas y con un buen final entre equipos valientes que siempre creyeron en la victoria y la buscaron con sus armas. El Geta tiró más, el Athletic tuvo sus opciones y dos estilos diferentes dieron un buen día de fútbol. Ahora a los leones les queda otro año para seguir intentándolo. El próximo curso suponemos que volverá al único estadio que se le resiste en la Liga. Otra machada de un Getafe cada vez menos joven y amable entre los grandes.

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El Barcelona ‘pinchó’ en el derbi catalán disputado en Cornellà-El Prat al empatar a un gol ante el Espanyol, lo que permite al Real Madrid distanciarse a cinco puntos en el liderato de la Liga. Locales y visitantes ofrecieron un encuentro para el recuerdo plagado de ritmo e intensidad y en el que no hubo ni un momento de respiro. Cesc Fábregas adelantó a los de Guardiola al cuarto de hora con un gran cabezazo desde la frontal del área. Álvaro Vázquez igualó de forma merecida para los de Pochettino a cuatro minutos del final. En el descuento, Turienzo Álvarez no señaló un claro penalti de Raúl Rodríguez por manos dentro del área tras un disparo de Pedro.

Explosivo es el adjetivo que define a la perfección el comienzo del derbi catalán entre el Espanyol y el Barcelona. Pericos y culés, cada uno a su forma y con su estilo, saltaron al césped decididos a convertir el encuentro en un alarde de intensidad y ganas buscando el gol de forma clara sin tiempo para tomarse un respiro. El equipo visitante monopolizó la posesión del balón durante los primeros minutos ante un rival que intentaba contener la avalancha azulgrana replegado atrás, pero con la línea defensiva situada en la de medios de su oponente, muestra evidente de sus intenciones ofensivas.

Los de Pochettino, con las líneas muy juntas y centrados en robar en posiciones adelantadas para salir rápido con la pelota, lograron su objetivo y gozaron de la primera ocasión clara del encuentro. Un centro de Sergio García a los siete minutos fue rematado con un gran cabezazo de Verdú que Víctor Valdés sacó de la misma escuadra con una formidable intervención. Piqué sacó bajo palos un segundo remate del centrocampista blanquiazul tras el rechace del meta blaugrana. El Barcelona, dominador del balón, tuvo que esperar a dos errores de la zaga local para tener sus primeras ocasiones. Turienzo anuló de forma acertada un gol de Messi por mano previa del argentino tras un regalo de Cristian Álvarez y, acto seguido, Alexis no supo aprovechar una mala cesión perica a su portero.

Que al Barcelona le hace falta muy poco para marcar es algo de sobra conocido. Así, justo cuando se cumplía el cuarto de hora, un centro templado de Dani Alves fue cabeceado abajo casi desde la frontal por Cesc Fábregas. El bote del balón dejó vendido a Cristian Álvarez, que no pudo hacer nada para evitar el primer tanto de los de Guardiola. El tanto recibido, lejos de hundir al Espanyol, sirvió para que el conjunto perico se viniera arriba y llegara a tener dos claras ocasiones consecutivas para lograr el empate. Los disparos de Sergio García y Thievy fueron repelidos in extremis por el portero y la defensa blaugrana.

Las llegadas a la portería de Víctor Valdés por parte de los locales fueron en aumento a medida que se acercaba el intermedio. Tan sólo la precipitación en los metros finales por parte de los de Pochettino permitió que el Barcelona se marchara al descanso con ventaja en el marcador. Iniesta y Fábregas también siguieron probando suerte y estuvieron muy cerca de poner más tierra de por medio. Cristian Álvarez lo evitó con dos buenas acciones.

La segunda mitad comenzó con la única sustitución de Javi López en lugar de Weiss y, como sucedió en el primer acto, con un Barcelona dueño y señor del balón y un Espanyol centrado en robar arriba y salir rápido en sus acciones de ataque. El dominio visitante dio pronto sus frutos y Cristian Álvarez tuvo que emplearse a fondo para atajar un potente disparo de Dani Alves desde la frontal del área. Con el transcurso de los minutos, los blanquiazules lograron espabilar y reactivar el vistoso y efectivo plan ofensivo exhibido durante los primeros cuarenta y cinco. El Barcelona, cómodo y bien colocado atrás, comenzó a hacer gala de una inmensa paciencia a la hora de elaborar, con el segundo gol como único y claro objetivo.

El ímpetu del Espanyol acabó dando la vuelta al encuentro en cuanto al dominio y la posesión del balón. Durante bastantes minutos, los de Pochettino encerraron al Barcelona en su campo, obligándole a limitar sus acciones ofensivas a intentos de contragolpes que fueron resueltos con solvencia una y otra vez por la zaga local. A falta de veinte minutos para la conclusión de la segunda mitad, en la que se vio menos fútbol pero en la que no se perdió ni un ápice de intensidad e interés, Guardiola movió ficha desde el banquillo para dar entrada a Pedro en lugar de Alexis. Poco antes, Romaric dejó su sitio a Álvaro en el cuadro local. Una lesión muscular de Cristian Álvarez a diez del pitido final obligó al técnico perico a hacer el tercer cambio, dando entrada a Kiko Casilla.

En el último tramo del partido, dominado por las imprecisiones de ambos equipos, el cansancio y la falta de frescura provocadas por el derroche físico de locales y visitantes, llegó la merecida recompensa para el equipo local. El Barcelona pagó su incapacidad para finiquitar el choque y, tan sólo a cuatro minutos del final, Álvaro Vázquez lograba el empate para el Espanyol con un cabezazo a bocajarro ante un Valdés desamparado por toda su defensa. En los instantes finales el equipo culé gozó de una inmejorable ocasión, en la que Piqué disparó al larguero y en la que Raúl Rodríguez cometió un clamoroso penalti por manos dentro del área que Turienzo Álvarez se tragó. El ‘pinchazo’ de los de Guardiola en Cornellà-El Prat les aleja a cinco puntos del líder de la Liga, el Real Madrid. El punto conseguido sirve a los pericos para mantener intactas sus aspiraciones europeas.

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Cristiano ha perdido la sonrisa, ha dejado de bromear en los entrenamientos y el último reflejo de su malestar anímico se vio el sábado en el Bernabéu: ni siquiera celebró su gol. Ni con sus compañeros ni con la afición. Se giró en silencio, rechazó el abrazo de Altintop y se volvió con la cabeza agachada hacia el centro del campo. El enfado del crack portugués no es un flor de un día. Todo viene desde el último Clásico. Ese partido contra el Barça del 10 de diciembre (1-3) ha marcado un antes y un después en la relación de Cristiano Ronaldo con su hinchada y con el entorno que rodea al club blanco.

“El chaval tiene sentimientos y aquel día se fue dolido del estadio. No entendió que el Bernabéu le pitase por fallar dos ocasiones ni que la crítica dijese que ante el Barça se arruga y falla siempre. ¿Acaso no metió el gol que dio al Madrid la Copa en Valencia? ¿Quién marcó en el Camp Nou un gol en la Supercopa y acto seguido lanzó un trallazo al larguero de Víctor Valdés?”, comentan en su entorno para explicar lo dolido que está desde aquel Clásico de diciembre.

Sus números. Al mejor goleador en promedio de la historia del Madrid (112 goles en 114 partidos) le tiene fastidiado lo que él considera poco cariño por parte del Bernabéu. A sus amigos les comenta que en Old Trafford aún corean su nombre cada fin de semana y eso le halaga, mientras que en La Castellana aún no ha sucedido eso una sola vez.

En el club quitan hierro al asunto y explican que todo viene por su carácter: “Es muy exigente consigo mismo y un profesional muy perfeccionista. Pronto celebrará sus goles”.

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El Deportivo sufrió para ganar un partido en el que pudo golear al Xerez, que jugó con diez la última media hora por expulsión de Capdevila, y en el que los locales, que siguen en puestos de ascenso directo a Primera, se adelantaron con un gol en propia meta de David Lombán a los seis minutos.

Tuvieron el partido a favor desde entonces, saborearon de forma provisional el liderato hasta que el Elche le dio la vuelta a su encuentro, perdonaron muchos ataques delante de Toni Doblas, se encontraron tres veces con la madera, disfrutaron de dos goles de ventaja, pero el Xerez marcó antes del descanso y les hizo sufrir.

Comenzó impreciso el Deportivo ante la presión exigente del Xerez en el centro del campo y cuatro minutos bastaron a los visitantes para descubrir la espalda del argentino Diego Colotto, pero se precipitó Capdevila en el disparo y Aranzubia atajó sin problemas.

Fue un pequeño susto para el conjunto coruñés, que respondió de inmediato con la suerte de cara en un centro del portugués Bruno Gama desde la banda derecha que David Lombán desvió hacia su portería, lejos del alcance de Toni Doblas.

El gol no apagó al Xerez, que volvió a sorprender a la zaga del Deportivo con un buen desmarque de Iñigo Vélez, pero Colotto recuperó la posición y el ataque del conjunto andaluz murió otra vez en las manos de Aranzubia.

El delantero del Xerez estuvo más acertado en la resolución a los 17 minutos, pero el árbitro anuló el tanto por fuera de juego.

Tampoco subió al marcador cuatro minutos después y por el mismo motivo, un gol del franco-tunecino Lassad Nouioui.

Fue el preludio del gol de la tranquilidad para el Deportivo, que llegó a los 23 minutos cuando Guardado recibió el balón de Juan Domínguez en el flanco izquierdo del área, recortó hacia dentro y con la zurda lo cruzó imparable para Doblas.

El Deportivo se sintió cómodo entonces, disfrutó con el esférico y lo movió con criterio sin que el Xerez pudiera evitarlo, pero no cerró el partido, dejó vivo al Xerez, y recibió un puñetazo justo antes del descanso, un golazo de falta de Campano.

Con la inyección de moral del gol y la frescura que le aportó la entrada de José Mari y Cordero, el Xerez salió envalentonado en la reanudación.

El Deportivo perdonó el tercero en dos ataques de Bruno Gama y en el Xerez, Capdevila se ganó dos amarillas en seis minutos y dejó a su equipo con diez en el 59 tras caer en el área ante Laure en una acción en la que pidió penalti.

La falta de precisión del Deportivo en ataque le condenó a sufrir una vez más esta temporada a pesar de tener un efectivo más y acabó pidiendo la hora.

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